PRIMER AÑO DE GOBIERNO MUNICIPAL

Bernardino Vazquez Mazatzi.

Escritor y Periodista.

Ya en estos meses recientes, algunos presidentes municipales apretaron el paso e hicieron algo apenas digno de mención. En términos generales, a muy pocos alcaldes se les tiene algo que reconocer en su primer año de administración. La inmensa mayoría se la pasó justificando su ineptitud y falta de resultados aduciendo que recibieron mal al municipio financieramente hablando.

Lo cierto es que algunos ediles simplemente no tienen oficio político, no tienen experiencia administrativa ni la voluntad y la paciencia para atender a la sociedad que sólo quiere resultados y respuestas. A muchos, en este corto tiempo en el poder, se les ha despertado la codicia y se han vuelto arrogantes, prepotentes y arbitrarios, de ahí que a la gente se la haya despertado la idea de que muchos no van a concluir los casi cinco años de este periodo de gobierno municipal.

Los analistas políticos dicen que para que el partido que los postuló salga lo menos raspado posible e incluso hasta para que reciclen al presidente en turno, lo deben separar del cargo antes de que la imagen de ambos resulte irreparable. Con el paso de los meses los conflictos municipales de diversa índole se van a multiplicar y entonces habrá salidas negociadas u honrosas de algunos presidentes para mantener el orden y la gobernabilidad.

Por ahora los 60 presidentes municipales se alistan para dar su primer informe de gobierno y, quiérase o no, hay muchos que simplemente no tienen qué informar. Y los que tengan poco qué decir lo harán en base a lo que llegaron a concluir de la administración pasada y que tienen que colgarse como logro personal para dar la cara. En este primer año algunos alcaldes confrontaron a la población por diversos problemas que van desde el incumplimiento de obra hasta prometida hasta la no inclusión en la administración.

La falta de resultados se debe a la ausencia de funcionarios con el perfil indicado para el puesto que ocupan. Y esto es consecuencia del cumplimiento de compromisos políticos, pago de cuotas, apertura a la familia en los mejores puestos y el chance a los parientes y ahijados. Los partidos políticos también exigieron y enviaron a sus recomendados a los municipios en donde no se les pudo negar la oportunidad aunque desconozcan las costumbres y realidad del municipio. Muchos ni idea tienen de lo que es el servicio público pero están, y están con un buen sueldo, sin nadie que les exija por su calidad de consentidos y recomendados.

La falta de resultados se debe también a la poca capacidad del ayuntamiento en general para gestionar obra y beneficios para el pueblo que les paga el salario. Muchos se cruzaron de brazos esperando que los recursos les caigan del cielo o que alguien les solucione las carencias y urgencias del pueblo. Se sentaron en la silla del poder a la que creen haber llegado por mandado divino y en ese sentido esperan el milagro que los haga pasar como los mejores de toda la historia.

Viene el informe del primer año de gobierno en los municipios y muchos van a escuchar música de viento de sus paisanos. El rechazo será el termómetro que mida la aceptación o repudio del pueblo. Eso bien lo saben y por ello, van a optar por no hacer una ceremonia tan fastuosa como la que organizaron cuando tomaron posesión, con el argumento de que no hay recursos para esa clase de ceremonial; no van a aceptar que no van a dar la cara al público por aquello de que ya no los quieren